Leer es como darle una dosis de vitamina al cerebro, vitaminas llenas de imaginación
que aumentan nuestra creatividad y nos abren nuevas ventanas al saber, nos llevan
a otros mundos o hacen que nos replanteemos los nuestros. Quizás, incluso nos dan
remedios a problemas que creíamos que no tenían solución es por ello que es
imprescindible crear buenos lectores aplicando los siguientes principios.
Dar ejemplo.
Las personas adultas somos un modelo de lectura para los niños. Leamos delante de
ellos, disfrutemos leyendo.
Escuchar.
En las preguntas de los niños está el camino para seguir aprendiendo. Estemos
pendientes de sus dudas.
Compartir.
El placer de la lectura se contagia leyendo juntos. Leamos cuentos, contemos cuentos.
Proponer, no imponer.
Es mejor sugerir que imponer. Evitemos tratar la lectura como una obligación.
Acompañar.
El apoyo de la familia es necesario en todas las edades. No los dejemos solos cuando
aparentemente saben leer.
Ser constantes.
Todos los días hay que reservar un tiempo para leer. Busquemos momentos relajados,
con buena disposición para la lectura.
Respetar.
Los lectores tienen derecho a elegir. Estemos pendientes de sus gustos y de cómo
evolucionan.
Pedir consejo.
El colegio, las bibliotecas, las librerías y su especialista serán excelentes aliados.
Hagámosles una visita.
Estimular, alentar.
Cualquier situación puede promocionarnos. Motivos para llegar a los libros. Dejemos
siempre libros apetecibles al alcance de los niños.
Organizarse.
La desorganización puede estar reñida con la lectura. Ayudémosles a organizarse.


