“Cuando lo padres disfrutan realmente la compañía de sus hijos, se convierten en los mejores maestros que los niños pueden tener”
Glenn Doman
El rol que han desempeñado los padres y madres de familia sobrepasa las necesidades actuales de los niños, permitiendo ahora más que nunca exista esta comunicación de padres, docentes y toda la comunidad educativa.
Hoy en día la participación de los padres de familia, no solo se traslada al trabajo en casa, sino también a los espacios educativos, han dejado de convertirse en simples espectadores de la formación de sus hijos.
Es por ello, que la labor educativa presenta varios retos y a la vez reafirma el cumplimiento de objetivos, todos ellos orientados al desarrollo integral de los estudiantes, pues la educación no se complementa de contenidos, esta se fundamenta con la adquisición de normas, valores, conductas, aspectos afectivos y emocionales, muchos de los cuales son adquiridos en casa.
Es importante que los padres sean parte de la rutina diaria, se involucren en tareas, en conversaciones cortas de su día a día, salidas a espacios de recreación, lectura de cuentos, el compartir en la mesa o simplemente disfrutar de una película en familia, los niños no necesitan tanto para sentirse amados, cuidados y protegidos.
Los padres son transmisores de amor, pero también transmisores de responsabilidad y compromiso con sus hijos.
Dentro de los beneficios que aporta el acompañamiento de los padres de familia, está el desarrollo emocional, personal y social, en ellos se destaca:
- Mejora el rendimiento académico ya que se sienten motivados.
- Mejora la autoestima y su parte emocional.
- Mejora la comunicación y confianza con sus hijos.
- Permite el desarrollo de su autonomía e independencia.
- Niños con menos problemas de comportamiento.
- Niños Felices.
Si bien en cierto, las jornadas de trabajo y diversas ocupaciones hacen que los padres de familia, no brinden el acompañamiento oportuno en las actividades escolares, no dejemos que esto sea un impedimento para conocer sus triunfos y fracasos, los años no perdonan y cuando menos se lo esperen sus hijos en hijas ya no necesitarán de los mismos cuidados.


