Vivimos en una rutina constante de ir y venir, de mantenernos ocupados en el trabajo, con las amistades, escuela, en el deporte, juegos, cine, comidas, etc. En todas y cada una de las actividades que tenemos día a día y la mayoría de ellas, por no decir todas, son en contacto con el exterior, lo que nos lleva a vivir en un mundo externo a nosotros mismos, lleno de prisas, al corre y corre, a tal grado que no tenemos tiempo o no deseamos detenernos a reflexionar en lo que se piensa o se siente realmente, en esos momentos.
Dicho de otra manera, la pandemia del COVID-19 ha tenido un efecto enorme en nuestras vidas. Muchos de nosotros nos enfrentamos a retos que pueden ser estresantes, abrumadores y provocar emociones fuertes en nosotros, a tal grado que empezamos a sentirnos aislados, ser inseguros, esto permite aumentar nuestro estrés y ansiedad, creando un malestar emocional y psicológico.
Por lo tanto, debemos tener en claro que la ansiedad, es estado de ánimo negativo caracterizado por síntomas corporales de tensión física y aprensión con respecto al futuro, pero no podemos olvidar que también se trata de una respuesta fisiológica que se origina en nuestro cerebro. Si pensamos en alguna situación en la que hayamos tenido niveles moderados de ansiedad todos reconoceremos que tendemos a reaccionar mejor cuando estamos un poco ansiosos. Por ejemplo, cuando tenemos un examen, cuando tenemos una entrevista de trabajo, etc. La ansiedad es buena en cantidades moderadas, pero si se intensifica y no desaparece, se convierte en problema.
De esta manera debemos considerar que la ansiedad no se debe al aislamiento que estamos atravesando, si no a los miedos que cada uno de nosotros estamos enfrentando dentro de esta pandemia y a nuestro pasado, debemos trabajar en ello, convivir con nosotros mismos y llevar nuestra vida en paz, permitiéndonos sanar emocional y mentalmente.
¿Qué debemos hacer o en que trabajar para controlar la ansiedad y estar en paz con nosotros mismos?
- Contar tus bendiciones, haz un recuento, enfócate en lo positivo, lo que tienes y no en lo que no tienes: vida, salud, familia, amigos, trabajo, economía, etc.
- Disfrutar la vida, con la familia, realizando diversas actividades.
- Reforzar tu sistema inmune, alimentando sanamente tu cuerpo tanto física como emocionalmente.
- Aliarte con tu mente. Rescata tus recuerdos positivos. Medita o escribe.
- Conocerte a ti mismo, interiormente. Escucha esos pensamientos, sentimientos, descubrirás que es momento de hablar con ellos, resolver lo que se tenga que resolver.
- Manteniendo contacto con tus seres queridos, a través de llamadas, video llamadas, etc.
“En el mismo momento en que decidimos y empezamos a afrontar y tratar nuestro problema de ansiedad, empezamos a sentirnos mejor”


