El tren de la vida La vida es el tiempo o período de duración que tenemos los seres humanos, desde que nacemos, hasta que fallecemos, es corta y a la vez larga, todo depende de la perspectiva con la que la miremos. Muchas personas no saben cómo aprovecharla, mientras otras la disfrutan al máximo, e incluso en ocasiones con excesos. Durante el tiempo de vida hemos observado como varias cosas han cambiado; como el tipo de ropa, la comida, el pensamiento, los valores, la educación, etc. Mientras que otras, como la lealtad, la buena amistad, el amor de un padre o una madre, el amor de un hijo o hija, y otras cosas buenas, no lo hacen, y esto es lo mejor y más valioso. En realidad, hoy quiero decirles que la vida es muy corta, no sabemos, ¿cuánto tiempo estaremos vivos?, con alguna enfermedad, en un hospital, o simplemente perdamos la memoria, y no recordaremos lo vivido y a nuestros seres queridos. Por eso les invito a aprovechar el tiempo al máximo con nuestras familias, con amigos, a realizar deportes, e incluso brindar ayuda a un extraño que lo necesite, y así tendremos recuerdos inolvidables.
Muchas personas pasan por nuestra vida dejando enseñanzas, anécdotas, etc., ¡vivamos la vida de la mejor manera!, valoremos a todas las personas a nuestro alrededor, desde un niño que inocentemente nos invita a jugar, hasta un anciano que nos habla de la vasta experiencia vivida, y de sus anécdotas. Y nunca olvidemos que la familia y los buenos amigos son unos pilares muy importantes en nuestras vidas, siempre nos apoyan, en los buenos y malos momentos.
¡La vida es como un tren!, sale desde el andén, y tiene múltiples paradas, pero casi siempre llega al final; pero debemos tomar en cuenta que lo más importante no es el destino, sino el camino, la aventura, y las personas con las que viajemos, ya sean familiares, hijos, esposo, o esposa, amigos, e inclusive con nuestras mascotas, que son parte importante de este lindo viaje. Durante este trayecto, y en cada parada se subirán a nuestro tren muchos pasajeros que vendrán a ayudarnos a crecer, a mejorar nuestra vida; personas bellas y agradables, que nos llenan de éxito y alegría en todo este viaje, que suman, que quieren nuestro bienestar, un buen porvenir, alegría, amor, trabajo.
El tren nos coloca alrededor de pasajeros que suman, pero también pasajeros que restan; estos son, muy al contrario, personas envidiosas, enojonas, que no se alegran por nuestro éxito, son amargados, tristes; personas que nos lastimarán. A estas personas debemos bajarlas del tren, para mantener una buena aventura, con alegría y éxito. O cambiar de vagón, a uno más confortable para nosotros.
La mayoría son pasajeros estarán poco tiempo en el tren de nuestra vida, pero otros nos acompañarán durante todo nuestro viaje; estos corresponden a nuestras familias, a nuestros verdaderos amigos, y si mantenemos la armonía, podemos ver durante nuestro viaje, hermosos paisajes de amistades, familia, honestidad, y buenos valores; también debemos saber, que en ocasiones nos esperarán días nublados, con catástrofes, como malos amigos, malos familiares, desamores, etc. Pero siempre debemos sobresalir ante estas adversidades.
En este tren, durante nuestro viaje, podemos pasar días tristes, de amargura, días lindos, de amor, días de insomnio, días que no deseemos salir de nuestro vagón, etc. Al pasar varias paradas nos podremos dar cuenta, que aquellas personas que subieron, bajaron, o se quedaron nos sirvieron para mucho, todos y cada uno de ellos nos dejaron un aprendizaje, ya sea bueno, o malo. Pero en nosotros está dar los boletos para que sigan a bordo de nuestro tren, o tal vez decirles a los guardias que los bajen. Otras personas abandonarán nuestro tren por su propia voluntad, y pedirán el boleto de regreso.
El tren en el que estamos abordo, es tan especial, que a veces no nos damos cuenta de que en un abrir y cerrar de ojos podremos terminar el viaje, y llegar a la estación final, y nos daremos cuenta que todo lo vivido, sea bueno o malo, ya ha concluido. Por eso, apenas arranque el tren vivamos, amemos, valoremos cada parada, y a cada persona que sube y baja en las estaciones. Si eres uno o una de las personas que suman, bienvenido a mi tren de la aventura, y sigue el viaje hasta la estación final.


