«La autoestima baja es como conducir por la vida con el freno de mano puesto». Maxwell Maltz
En una sociedad en donde los días cada vez son más ocupados y pasan con tanta prisa muchos hemos dejado en el olvido a la persona más importante, a esa persona fiel, leal e incondicional que nos ayuda a progresar y a valorar cada logro alcanzado porque solo esa persona conoce el esfuerzo y dedicación que puso para llegar a conseguir algo. Esa persona tan valiosa y dejada en el olvido que “somos cada uno de nosotros”. Sino pregúntese ¿cuántas veces nos felicitamos, nos abrazamos, nos decimos cosas bonitas frente a un espejo? ¿cuántas veces pensamos en los hermosos seres humanos que somos y todas las adversidades que hemos pasado para ser los de hoy? ¡Muy pocas veces verdad!
Somos seres imperfectos y eso lo tenemos claro, sin embargo, a diario tratamos de dar todo nuestro tiempo para cuidar de los hijos, trabajar incansablemente un sinnúmero de horas para que a nuestra familia no le falte nada, estudiar sin parar para obtener buenas calificaciones y que nuestros padres se sientan orgullosos, es decir; hacemos las cosas por los demás o para los demás… pero ¿qué hay de nosotros, de nuestros sueños, de nuestras emociones, de nuestros miedos y de lo que anhelamos hacer?
Aquí entra el amor que siento hacia mí, esa aceptación de quienes somos, de nuestros sentimientos, actitudes, comportamientos, de nuestro físico o personalidad. No podemos esperar que otros valoren aquello de lo que yo reniego o lo miro como algo desfavorable.
Debemos recordar que amarse a sí mismo es entender que no necesitamos ser perfectos para ser grandiosos. Es aprender a valorar y admirar cada manchita en tu rostro, agradecer cada parte de tu cuerpo y cada habilidad que posees. Agradecer por cada error cometido ya que gracias a esas grandes pruebas, hemos aprendido. Si decimos a diario cosas bonitas de nosotros y hacemos algo lindo por nosotros para hacernos felices, tratarnos bien se hará un hábito, sonreír será una costumbre y cuidar de nosotros pasará a ser lo primordial porque si TÚ eres feliz quienes te rodean se contagiarán de esas sonrisas, si a diario te dices cosas lindas, siempre darás palabras de ánimo y optimismo a los demás. Si tú te respetas, sabes que no puedes aceptar nada menos de los demás porque mereces lo mejor y solo lo mejor para alguien tan especial y extraordinario como lo eres TÚ.
Amarse con defectos y virtudes no es fácil pero jamás es tarde para poder empezar. Tú no vales por un cargo, por un título, por una calificación, por el rol que desempeñes en tu familia. Tú vales por el amor que te brindas a ti, por cuanto te cuidas, te valoras, te respetas y cuanto trabajas para hacerte feliz.
Si te amas generarás el cuidado hacia ti para tener equilibrio emocional, temple, fortaleza interna y lograr crecimiento en todos los aspectos de tu vida. Todos podrán dejarte, defraudarte, aislarse, pero, Tú siempre estarás dándote ánimo, valorando a la persona en quien te estás convirtiendo y lo mucho que has evolucionado porque sabrás que eres el mejor y mereces lo mejor para ti.
Si te amas incondicionalmente, llegarás lejos.


