Cualidades del investigador – MSc. Eliana Vargas

Son muchas las anécdotas que podemos guardar en nuestros corazones cuando nos convertimos en educadores, sin embargo, me gustaría desarrollar particularmente una que sucedió cuando uno de mis pequeñines me decía -“me gustaría ser un detective privado, para conocer todas las cosas”- mientras sus compañeros sonreían por aquella idea ingeniosa, yo recordaba al reconocido detective Sherlock Holmes y me atreví a preguntarles si conocían a dicho personaje de origen inglés; con la expectativa de que alguno me diera una respuesta positiva, pero no sucedió así, ellos recordaban más al agente 007 James Bond, quien curiosamente también es un personaje ficticio de origen inglés; a partir de ese momento, nuestra clase relacionada con un proyecto de vida pasó a ser una clase vinculada a las cualidades que debe tener un buen detective y les explicaba que la principal es ser un investigador, ya que, todo detective se encarga de seguir la pista mediante averiguaciones. 

Las personas que se ocupan por indagar o investigar, pueden relacionarse con cada uno de los detectives antes mencionados, que a pesar de ser personajes de ficción cumplen con funciones específicas que podemos adoptar como cualidades necesarias de un investigador; una de ellas es la curiosidad por encontrar las respuestas a algunos acertijos, conflictos, adversidades e incluso dar una respuesta a las interrogantes que puedan surgir, tal como la que se refleja en nuestros pequeños muchas veces y que la podemos orientar de forma positiva. 

Una vez que se establece la curiosidad por alcanzar el conocimiento de algo nuevo, surge la constancia por parte de cada uno de los personajes, dicha constancia también debe reflejarse en nuestros niños ya que por medio de ella se pueden alcanzar los objetivos que se plantean al inicio de todo tipo de búsqueda. Siendo estas cualidades importantes, no podemos desmerecer una de las destrezas más resaltantes en nuestros niños asociadas a la imaginación, ya que a partir de ella se pueden recrear diversos escenarios, plantear ideas, fomentar la creatividad y poner en funcionamientos todo conocimiento que se almacena en esas mentes brillantes.

La investigación supone una diversidad de procesos y características que quizás no logramos identificar, pero que sin lugar a dudas nuestros niños experimentan desde sus primeros pasos cuando exploran su contexto, de allí que, las cualidades de un investigador no se resumen con simplicidad sino que se despliegan en un abanico armónico de condiciones y entre ellas el trabajo en equipo juega un papel fundamental porque le permite a nuestros pequeños analizar la visión que tienen otros referente a un tema específico, que ayudará a dar claridad a sus ideas. 

Un investigador en potencia se forma desde nuestros hogares, permitiendo siempre que nuestros hijos desarrollen las cualidades antes mencionadas, así como también la organización de sus ideas que le van a permitir alcanzar de forma secuencial sus objetivos. Para ello, una estrategia que podemos poner en práctica como padres es siempre motivarlos a investigar, imaginar, pensar, analizar, ayudarles a disipar las dudas generadas mediante su curiosidad y sobre todo animarlos a trabajar en equipo; sin embargo, esto no desmerece la labor de la escuela, donde el docente también debe alentar constantemente a la investigación. 

Parece enajenada la acción de convertirnos en investigadores, pero no es tan incierto porque cada uno de nuestros niños cuenta ya con las ya mencionadas cualidades, lo único que debemos hacer es potenciarlas todo el tiempo. La curiosidad permite experimentar algo nuevo, en estos tiempos, podemos alentar a nuestros hijos y estudiantes a convertirse en esos detectives y por qué no, a convertirse en personajes reconocidos de nuestra  historia.